Pues eso. Es el comienzo de una canción del último disco de Ojos de Brujo, que cuanto más oigo, más me gusta.
Es la frase de la semana.
miércoles, mayo 10, 2006
domingo, mayo 07, 2006
Redescubrimiento
Oh, my God.
Han vuelto a mi vida.
Los he redescubierto gracias a la mulita.
No sé que es ahora dde ellos, si siguen juntos o se separaron.
No entiendo cómo sus canciones pasaron desapercibidas y sus directos fueron ignorados.
Han pasado años desde las últimas veces y han vuelto a mi vida para quedarse.
Son los Azucarillo Kings.
Por favor, descúbranlos. Su vida adquirirá otro color. Más alegre.

Y de fondo, Por qué soy tan sexy, de los Azucarillo Kings.
Han vuelto a mi vida.
Los he redescubierto gracias a la mulita.
No sé que es ahora dde ellos, si siguen juntos o se separaron.
No entiendo cómo sus canciones pasaron desapercibidas y sus directos fueron ignorados.
Han pasado años desde las últimas veces y han vuelto a mi vida para quedarse.
Son los Azucarillo Kings.
Por favor, descúbranlos. Su vida adquirirá otro color. Más alegre.

Y de fondo, Por qué soy tan sexy, de los Azucarillo Kings.
Desahogo de una tarde de domingo. I.
Es domingo tarde. Mi persona favorita y compañero de vida está estudiando y me ha tocado quedarme el domingo por la tarde en casa. Podría ir a cualquier sitio, a cualquier casa, a visitar a amigos de toda la vida o sorprender a los que hace tiempo que no veo. Limpiar el correo, leer un libro, ver la tele, pasear, prepararme para la temporada de curro que me espera. Sin embargo, he decidido automarginarme y recordar cómo son los domingos por la tarde en casa. Suena Antonio Vega en la máquina. Ha sido un fin de semana por lo general tranquilo. Poca nocturnidad, mañanas soleadas aprovechadas, paseos en coche, charlas con los amigotes y copas de vino tinto.
Los amigotes. Ya no somos los que éramos. Ni en cantidad ni en calidad. Ya sé que me hago pesada con el temita, pero nos hemos hecho mayores. Habremos escuchado hasta la saciedad el tema de Amaral que habla de sus amigos y de cómo han acabado cada uno en una punta del mundo. Pues más o menos así están los míos. Este último trimestre ha estado plagado de despedidas.
Los que nos dedicamos al difícil mundo del periodismo, lo tenemos realmente crudo para trabajar en algo que sea mínimamente digno y en que nos traten de manera correcta según la manera de entender "correcto" hoy en día. Así, nosotros, los cum laude de la promoción, debemos tener realmente suerte, porque trabajamos en lo que nos gusta (después de pasar unos pocos años, tras acabar la carrera, probando suerte mientras intentábamos buscar nuestra oportiunidad en los medios mientras tratábamos de sobrevivir trabajando en Cortes Ingleses, Sephoras y comedores escolares). Pero todo tiene un precio, y el que hemos tenido que pagar es el de separarnos y de permanecer lejos de nuestras familias. Mi adorada Amalia, tras aprender catalán, tuvo que volverse a Murcia. Trabaja más horas que un reloj. La parejita se fue a vivir a Menorca porque aquí sólo aspiraban a perfumerias y tibidabos. El niño y la princesita viven en Londres, trabajando en la tele, (Y codeándose con Kevin Spacey, oh, my god) a la espera de que esta gandula sin remisión les haga, algún día, alguna visita. Y mi muy mejor amigo, que me hace las veces de psiquiatra, de cola de impacto cuando estoy rotita, de padre cañero cuando me subo a la parra, se me ha ido a los madriles a acabar su tesis.
Periodistas en el exilio. Sólo que esta vez, en lugar de ser por motivos políticos, es por motivos laborales. Y podemos dar las gracias que, pese al exilio, trabajamos por lo que luchamos y todavía nos creemos nuestros trabajos. El tema del exilio es tan generalizado que a veces pienso que la que se ha equivocado soy yo, quedándome en Barcelona. Supongo que soy muy, pero que muy, afortunada. Soy consciente de ello y aprovecho cada momento.
Por aquí cerca, de los amigos de toda la vida, que no son periodistas, hay uno que se me ha ido a Alemania a vivir. Digo que "se me ha ido" porque es como si me lo hubieran arrancado. Evidentemente se fue por decisión propia, pero oigan, que lo echo mucho de menos, de verdad.
Luego están los que no se han ido físicamente pero que no están. Y los que nos quedamos viendo todo esto como meros espectadores, esperando a que el viento cambie de dirección, pensando en que quizá somos nosotros los que nos hemos estancado en la postadolescencia. Las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Nos hemos independizado, hemos sido padres, hemos roto relaciones que pensábamos que serían eternas. Hemos conocido gente que vale mucho la pena y otros se quedaron en el borde del camino. Nos hemos reconciliado, nos hemos emocionado, nos hemos reencontrado con alegría. Algunos se han quedado viviendo en el rencor, pero les seguimos queriendo, pese a todo.
Crecemos. Se supone que maduramos, pese a que algunas (yo) sólo sepamos esa serenidad que aporta la madurez de manera física. He madurado, pero no me he serenado. Tengo 27 años y no voy ni a independizarme, ni a casarme, ni a tener hijos ni a buscar un trabajo estable de 40 horas semanales porque es lo que toca hacer cuando se tienen 27 años. Lo haré cuando me apetezca. Y no es el caso. Así que soy un poco bicho raro, supongo, porque se supone que a esta edad estas cosas te tienen que apetecer. Pues no, señores. La vida está para vivirla, las normas para desobedecerlas y no voy a dejar que esta sociedad que tanto deja que desear me marque qué tipo de vida debo llevar por el solo hecho de ser mujer y tener 27 años.
Y esto lo digo porque parece que uno tenga que cumplir todos los requisitos anteriores para convertirse en un progre de manual, o para que, por lo menos, algunos progres de manual no te miren por encima del hombro o te hagan sentir que eres un niñato sin ambiciones; un completo imbécil. Esos progres de manual que, tras la fachada, sólo esconden individuos gregarios que se dedican a seguir lo que marca la sociedad que tanto critica de cara al público y a creerse capaces de juzgar a los que hacen lo mismo que ellos, pero sin la fachada progre, y a los que toman una manera de vivir que difiere de sus planteamientos.
Lo peor es que este tipo de progres nunca hacen el esfuerzo de dejar de mirar hacia afuera para mirarse por dentro. Nunca creen ser ellos estos progres de los que hablo. Podría escribir una tesis. Abogan por la separación pero son capaces de aguantar carros y carretas en sus matrimonios para parecer, de cara a la galería, perfectos. Abogan por la igualdad pero luego son los primeros que tienen prejuicios (contra los que no son como ellos); abogan por la solidaridad pero luego nunca te preguntan qué tal te encuentras. Apuestan por una educación libertina pero los hijos de sus amigos (educados de la misma manera que ellos educan a los suyos) les parecen maleducados. Un día escribiré más sobre lo que me parecen esos progres de escaparate que tanto abundan por este pueblo que antaño, en un tiempo no muy lejano, se llegó a creer, de verdad, en lo que luchaba.
La puta doble moral de siempre. Así va el país.
Personalmente, me producen la misma repugnancia que los fachas.
Y ya está. Domingo por la tarde. Los temas que te vienen a la cabeza siempre son los más raros.
Agujetas. El viernes por la tarde me dio el ataque y me pasé casi cinco horas haciendo deporte. Me duelen hasta las pestañas.
Olé: El blog ha llegado a las 100 visitas desde que, hace aproximadamente un mes, instalé el contador. Supera mis expectativas con creces. A los que hablan, gracias, porque son los que me inspiran a continuar con esta aventura online y gracias a ellos, y a sus escritos, aprendo y reflexiono, mucho más de lo que ellos puedan imaginar. Y a los que escuchan, en silencio, (es decir, leen, en silencio), gracias, también. Sólo por estar.
Los amigotes. Ya no somos los que éramos. Ni en cantidad ni en calidad. Ya sé que me hago pesada con el temita, pero nos hemos hecho mayores. Habremos escuchado hasta la saciedad el tema de Amaral que habla de sus amigos y de cómo han acabado cada uno en una punta del mundo. Pues más o menos así están los míos. Este último trimestre ha estado plagado de despedidas.
Los que nos dedicamos al difícil mundo del periodismo, lo tenemos realmente crudo para trabajar en algo que sea mínimamente digno y en que nos traten de manera correcta según la manera de entender "correcto" hoy en día. Así, nosotros, los cum laude de la promoción, debemos tener realmente suerte, porque trabajamos en lo que nos gusta (después de pasar unos pocos años, tras acabar la carrera, probando suerte mientras intentábamos buscar nuestra oportiunidad en los medios mientras tratábamos de sobrevivir trabajando en Cortes Ingleses, Sephoras y comedores escolares). Pero todo tiene un precio, y el que hemos tenido que pagar es el de separarnos y de permanecer lejos de nuestras familias. Mi adorada Amalia, tras aprender catalán, tuvo que volverse a Murcia. Trabaja más horas que un reloj. La parejita se fue a vivir a Menorca porque aquí sólo aspiraban a perfumerias y tibidabos. El niño y la princesita viven en Londres, trabajando en la tele, (Y codeándose con Kevin Spacey, oh, my god) a la espera de que esta gandula sin remisión les haga, algún día, alguna visita. Y mi muy mejor amigo, que me hace las veces de psiquiatra, de cola de impacto cuando estoy rotita, de padre cañero cuando me subo a la parra, se me ha ido a los madriles a acabar su tesis.
Periodistas en el exilio. Sólo que esta vez, en lugar de ser por motivos políticos, es por motivos laborales. Y podemos dar las gracias que, pese al exilio, trabajamos por lo que luchamos y todavía nos creemos nuestros trabajos. El tema del exilio es tan generalizado que a veces pienso que la que se ha equivocado soy yo, quedándome en Barcelona. Supongo que soy muy, pero que muy, afortunada. Soy consciente de ello y aprovecho cada momento.
Por aquí cerca, de los amigos de toda la vida, que no son periodistas, hay uno que se me ha ido a Alemania a vivir. Digo que "se me ha ido" porque es como si me lo hubieran arrancado. Evidentemente se fue por decisión propia, pero oigan, que lo echo mucho de menos, de verdad.
Luego están los que no se han ido físicamente pero que no están. Y los que nos quedamos viendo todo esto como meros espectadores, esperando a que el viento cambie de dirección, pensando en que quizá somos nosotros los que nos hemos estancado en la postadolescencia. Las cosas han cambiado mucho en los últimos años. Nos hemos independizado, hemos sido padres, hemos roto relaciones que pensábamos que serían eternas. Hemos conocido gente que vale mucho la pena y otros se quedaron en el borde del camino. Nos hemos reconciliado, nos hemos emocionado, nos hemos reencontrado con alegría. Algunos se han quedado viviendo en el rencor, pero les seguimos queriendo, pese a todo.
Crecemos. Se supone que maduramos, pese a que algunas (yo) sólo sepamos esa serenidad que aporta la madurez de manera física. He madurado, pero no me he serenado. Tengo 27 años y no voy ni a independizarme, ni a casarme, ni a tener hijos ni a buscar un trabajo estable de 40 horas semanales porque es lo que toca hacer cuando se tienen 27 años. Lo haré cuando me apetezca. Y no es el caso. Así que soy un poco bicho raro, supongo, porque se supone que a esta edad estas cosas te tienen que apetecer. Pues no, señores. La vida está para vivirla, las normas para desobedecerlas y no voy a dejar que esta sociedad que tanto deja que desear me marque qué tipo de vida debo llevar por el solo hecho de ser mujer y tener 27 años.
Y esto lo digo porque parece que uno tenga que cumplir todos los requisitos anteriores para convertirse en un progre de manual, o para que, por lo menos, algunos progres de manual no te miren por encima del hombro o te hagan sentir que eres un niñato sin ambiciones; un completo imbécil. Esos progres de manual que, tras la fachada, sólo esconden individuos gregarios que se dedican a seguir lo que marca la sociedad que tanto critica de cara al público y a creerse capaces de juzgar a los que hacen lo mismo que ellos, pero sin la fachada progre, y a los que toman una manera de vivir que difiere de sus planteamientos.
Lo peor es que este tipo de progres nunca hacen el esfuerzo de dejar de mirar hacia afuera para mirarse por dentro. Nunca creen ser ellos estos progres de los que hablo. Podría escribir una tesis. Abogan por la separación pero son capaces de aguantar carros y carretas en sus matrimonios para parecer, de cara a la galería, perfectos. Abogan por la igualdad pero luego son los primeros que tienen prejuicios (contra los que no son como ellos); abogan por la solidaridad pero luego nunca te preguntan qué tal te encuentras. Apuestan por una educación libertina pero los hijos de sus amigos (educados de la misma manera que ellos educan a los suyos) les parecen maleducados. Un día escribiré más sobre lo que me parecen esos progres de escaparate que tanto abundan por este pueblo que antaño, en un tiempo no muy lejano, se llegó a creer, de verdad, en lo que luchaba.
La puta doble moral de siempre. Así va el país.
Personalmente, me producen la misma repugnancia que los fachas.
Y ya está. Domingo por la tarde. Los temas que te vienen a la cabeza siempre son los más raros.
Agujetas. El viernes por la tarde me dio el ataque y me pasé casi cinco horas haciendo deporte. Me duelen hasta las pestañas.
Olé: El blog ha llegado a las 100 visitas desde que, hace aproximadamente un mes, instalé el contador. Supera mis expectativas con creces. A los que hablan, gracias, porque son los que me inspiran a continuar con esta aventura online y gracias a ellos, y a sus escritos, aprendo y reflexiono, mucho más de lo que ellos puedan imaginar. Y a los que escuchan, en silencio, (es decir, leen, en silencio), gracias, también. Sólo por estar.
viernes, mayo 05, 2006
Inepta informática
Vaya, yo pensaba que la gente que visitaba mi blog era tímida y que por ese motivo no me decía nada. Prefería pensar eso a que mis posts no despertaban ningún tipo de interés o comentario. Y resulta que es que ¡no se podían escribir comentarios en mi blog! (gracias por avisarme, bruixot).
Creo que lo he conseguido ya, por eso.
Gracias, compis.
Creo que lo he conseguido ya, por eso.
Gracias, compis.
jueves, mayo 04, 2006
Difícil (y valiente) oficio
(extraído de la edición del día 4 de mayo de El Periódico de Catalunya)
Reporteros sin Fronteras retira a ETA de su lista negra
La decisión no cuenta con el pleno apoyo de la sección española
EL PERIÓDICO
BARCELONA / MADRID
El secretariado internacional de Reporteros sin Fronteras (RSF), con sede en París, ha decidido suprimir de la lista de "predadores de la libertad de prensa" a la banda terrorista ETA, después de la proclamación del alto el fuego permanente el pasado 24 de marzo, y una vez constatado que no se ha responsabilizado a la organización etarra de ninguna violación de esa libertad desde el mes de octubre del 2004. La medida no está plenamente respaldada por la sección española de RSF.Reporteros sin Fronteras hizo pública esta decisión ayer, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Libertad de Prensa. A pesar de la exclusión de la banda terrorista en la citada lista negra, RSF reconoce que numerosos periodistas del País Vasco continúan necesitando guardaespaldas. Asimismo, la oenegé seguirá con especial atención la situación de la seguridad de los profesionales que trabajan en Euskadi o tratan sobre el conflicto.
Esta decisión de RSF no cuenta con el pleno respaldo de la sección española de la organización, que considera que "es necesario que transcurra más tiempo y que la tregua se convierta en una realidad absoluta", según declaró ayer la vocal de la junta directiva Rosa Massagué.
EN SEIS CIUDADES
La periodista hizo estas declaraciones en la presentación en Barcelona del Informe anual de la situación de la prensa en el mundo 2006, dado a conocer ayer por RSF en diferentes actos celebrados también en Almería, Oviedo, Sevilla, Valencia y Zaragoza."Es muy preocupante la línea desgraciadamente ascendente que están tomando los ataques a la libertad de prensa", explicó Massagué, que condujo la cita de Barcelona, en referencia a los 16 reporteros asesinados en lo que va de año. La periodista achacó esta grave situación a la guerra de Irak, donde han muerto más profesionales de la información que en los 20 años que duró la guerra de Vietnam.
CENSURA EN ESPAÑA
En el acto de Barcelona participó el humorista gráfico de EL PERIÓDICO Miquel Ferreres, quien denunció un caso de privación de la libertad de prensa en España. El dibujante explicó la historia de su colega Vicente Roig-Francolí, Franky, despedido del Diario de Ibiza --en el que colaboraba desde hacía 20 años-- por la publicación de una viñeta crítica en la que bromeaba sobre la polémica construcción de la autopista de Eivissa. El pecado de Franky fue una caricatura en la que aparecía un líder político balear con una destartalada máquina de contar manifestantes, después de que éste publicara que el número de participantes en la concentración contra la autopista no había llegado a 6.000, mientras según otros cálculos superó los 20.000. "La libertad es como el aire, se nota cuando falta", afirmó Ferreres, que añadió que "la censura de las tiras cómicas es un indicador claro de la situación que vive la libertad de expresión".La cita de Barcelona también sirvió para presentar el álbum fotográfico Gilles Caron por la libertad de prensa, que recoge las mejores imágenes tomadas entre 1965 y 1970 por este reportero gráfico --autor de las más célebres fotos de Mayo del 68-- desaparecido en Vietnam a los 30 años. El libro, presentado por la fotógrafa Pilar Aymerich, se vende en quioscos y librerías por 8,90 euros, y el dinero recaudado se destina a los periodistas encarcelados.
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¿A estas alturas, todavía?
Reporteros sin Fronteras retira a ETA de su lista negra
La decisión no cuenta con el pleno apoyo de la sección española
EL PERIÓDICO
BARCELONA / MADRID
El secretariado internacional de Reporteros sin Fronteras (RSF), con sede en París, ha decidido suprimir de la lista de "predadores de la libertad de prensa" a la banda terrorista ETA, después de la proclamación del alto el fuego permanente el pasado 24 de marzo, y una vez constatado que no se ha responsabilizado a la organización etarra de ninguna violación de esa libertad desde el mes de octubre del 2004. La medida no está plenamente respaldada por la sección española de RSF.Reporteros sin Fronteras hizo pública esta decisión ayer, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Libertad de Prensa. A pesar de la exclusión de la banda terrorista en la citada lista negra, RSF reconoce que numerosos periodistas del País Vasco continúan necesitando guardaespaldas. Asimismo, la oenegé seguirá con especial atención la situación de la seguridad de los profesionales que trabajan en Euskadi o tratan sobre el conflicto.
Esta decisión de RSF no cuenta con el pleno respaldo de la sección española de la organización, que considera que "es necesario que transcurra más tiempo y que la tregua se convierta en una realidad absoluta", según declaró ayer la vocal de la junta directiva Rosa Massagué.
EN SEIS CIUDADES
La periodista hizo estas declaraciones en la presentación en Barcelona del Informe anual de la situación de la prensa en el mundo 2006, dado a conocer ayer por RSF en diferentes actos celebrados también en Almería, Oviedo, Sevilla, Valencia y Zaragoza."Es muy preocupante la línea desgraciadamente ascendente que están tomando los ataques a la libertad de prensa", explicó Massagué, que condujo la cita de Barcelona, en referencia a los 16 reporteros asesinados en lo que va de año. La periodista achacó esta grave situación a la guerra de Irak, donde han muerto más profesionales de la información que en los 20 años que duró la guerra de Vietnam.
CENSURA EN ESPAÑA
En el acto de Barcelona participó el humorista gráfico de EL PERIÓDICO Miquel Ferreres, quien denunció un caso de privación de la libertad de prensa en España. El dibujante explicó la historia de su colega Vicente Roig-Francolí, Franky, despedido del Diario de Ibiza --en el que colaboraba desde hacía 20 años-- por la publicación de una viñeta crítica en la que bromeaba sobre la polémica construcción de la autopista de Eivissa. El pecado de Franky fue una caricatura en la que aparecía un líder político balear con una destartalada máquina de contar manifestantes, después de que éste publicara que el número de participantes en la concentración contra la autopista no había llegado a 6.000, mientras según otros cálculos superó los 20.000. "La libertad es como el aire, se nota cuando falta", afirmó Ferreres, que añadió que "la censura de las tiras cómicas es un indicador claro de la situación que vive la libertad de expresión".La cita de Barcelona también sirvió para presentar el álbum fotográfico Gilles Caron por la libertad de prensa, que recoge las mejores imágenes tomadas entre 1965 y 1970 por este reportero gráfico --autor de las más célebres fotos de Mayo del 68-- desaparecido en Vietnam a los 30 años. El libro, presentado por la fotógrafa Pilar Aymerich, se vende en quioscos y librerías por 8,90 euros, y el dinero recaudado se destina a los periodistas encarcelados.
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¿A estas alturas, todavía?
A día de hoy
BSO: Talkin' about revolution, de Tracy Chapman
A dia de hoy,
INTERNACIONAL
Evo Morales ha nacionalizado el petróleo y los hidrocarburos bolivianos. A pesar de que desconozco profundamente el tema, me alegro. Lo que es del pueblo para el pueblo. Ya está bien de mojar pan para ganar beneficios multimillonarios en países de extrema pobreza. Empieza la revolución.
DEPORTES
El Barça ha ganado otra vez la liga. En algún lugar de este blog quedó escrita mi debilidad por los colores azulgrana. Sí, soy de las que se ponen la camiseta blaugrana y se van al bar a ver el partido del Batrça. Lo que es triste es que nos parezca todavía raro que una mujer lo haga, ¿no?
Y ayer me llevé una inmensa alegría. Porque disfruto viendo mi equipo jugar. Me gusta ver al hombre-chicle Ronaldinho (chicle porque jamás se le escapan las pelotas, es como si tuviera goma pegajosa en los pies), me gusta ver que esa sonrisa (a la que sí, le hace falta una ortodoncia) ha devuelto la ilusión y la magia al fútbol, por encima de contratos millonarios y primas absurdas. Me gusta ver a los jóvenes de la cantera. Y me encanta ver a ese hombre tranquilo, Riijkard, que parece que se haya fumado unos cuantos porros, pero que sabe tomar responsabilidades cuando el equipo pierde pero sabe también mantenerse en segundo plano cuando el equipo triunfa.
Pues eso. Piensa bonito.
Joga bonito.
LABORAL
Ah, ayer recibí una llamada que me colmó de orgullo y satisfacción. Próximamente empiezo otra suplencia en el diario. En otra sección, con otros jefes, y con otro horario. Sin tener ni puta idea aún de lo que tengo que hacer, y perdiéndome, muy probablemente, celebraciones y ciudades a las que tenía previsto acudir (alguno se habrá quedado tranquilo), estoy contenta. Muy contenta. De hecho, creo que soy muy afortunada; de las más afortunadas de mi promoción. Jose (besitos) sabe a lo que me refiero. ¿Verdad que sí, suplente oficial de Agenda?
Supongo que la astenia primaveral no era más que incertidumbre. O que, como dice mi alter ego, el tema de las ansiedades nos viene de serie.
Yo no sé que haría sin estos alters egos que tanto bien me hacen.
CULTURA
Acabo de descubrir el último de Amparanoia y no puedo dejar de escucharlo. Se titula La Vida te Da y es una verdadera joya. Es conocida de sobras mi admiración por amparito y su banda.
Admiro profundamente a Amparo. Alguna vez he podido hablar con ella en persona y es encantadora, cercana, amable, inteligente, sabia. Es alegría. Es rebeldía. Amparo hace lo que quiere, o lo que la vida le da, pero nunca con tristeza, siempre con optimismo y sonrisas. Amparo ama a las mujeres, sean de donde sean, sean del color que sean. Las ama y las admira. Amparo es madre, mujer y lucha.
Y sus canciones son de esos regalos que a veces a la vida le da por regalarte.
PS: últimamente no estoy demasiado inspirada.
A dia de hoy,
INTERNACIONAL
Evo Morales ha nacionalizado el petróleo y los hidrocarburos bolivianos. A pesar de que desconozco profundamente el tema, me alegro. Lo que es del pueblo para el pueblo. Ya está bien de mojar pan para ganar beneficios multimillonarios en países de extrema pobreza. Empieza la revolución.
DEPORTES
El Barça ha ganado otra vez la liga. En algún lugar de este blog quedó escrita mi debilidad por los colores azulgrana. Sí, soy de las que se ponen la camiseta blaugrana y se van al bar a ver el partido del Batrça. Lo que es triste es que nos parezca todavía raro que una mujer lo haga, ¿no?
Y ayer me llevé una inmensa alegría. Porque disfruto viendo mi equipo jugar. Me gusta ver al hombre-chicle Ronaldinho (chicle porque jamás se le escapan las pelotas, es como si tuviera goma pegajosa en los pies), me gusta ver que esa sonrisa (a la que sí, le hace falta una ortodoncia) ha devuelto la ilusión y la magia al fútbol, por encima de contratos millonarios y primas absurdas. Me gusta ver a los jóvenes de la cantera. Y me encanta ver a ese hombre tranquilo, Riijkard, que parece que se haya fumado unos cuantos porros, pero que sabe tomar responsabilidades cuando el equipo pierde pero sabe también mantenerse en segundo plano cuando el equipo triunfa.
Pues eso. Piensa bonito.
Joga bonito.
LABORAL
Ah, ayer recibí una llamada que me colmó de orgullo y satisfacción. Próximamente empiezo otra suplencia en el diario. En otra sección, con otros jefes, y con otro horario. Sin tener ni puta idea aún de lo que tengo que hacer, y perdiéndome, muy probablemente, celebraciones y ciudades a las que tenía previsto acudir (alguno se habrá quedado tranquilo), estoy contenta. Muy contenta. De hecho, creo que soy muy afortunada; de las más afortunadas de mi promoción. Jose (besitos) sabe a lo que me refiero. ¿Verdad que sí, suplente oficial de Agenda?
Supongo que la astenia primaveral no era más que incertidumbre. O que, como dice mi alter ego, el tema de las ansiedades nos viene de serie.
Yo no sé que haría sin estos alters egos que tanto bien me hacen.
CULTURA

Acabo de descubrir el último de Amparanoia y no puedo dejar de escucharlo. Se titula La Vida te Da y es una verdadera joya. Es conocida de sobras mi admiración por amparito y su banda.
Admiro profundamente a Amparo. Alguna vez he podido hablar con ella en persona y es encantadora, cercana, amable, inteligente, sabia. Es alegría. Es rebeldía. Amparo hace lo que quiere, o lo que la vida le da, pero nunca con tristeza, siempre con optimismo y sonrisas. Amparo ama a las mujeres, sean de donde sean, sean del color que sean. Las ama y las admira. Amparo es madre, mujer y lucha.
Y sus canciones son de esos regalos que a veces a la vida le da por regalarte.
PS: últimamente no estoy demasiado inspirada.
domingo, abril 30, 2006
Me hago vieja.
Y no sólo físicamente (aunque ahora estoy mucho más en forma que hace un par de años; mi trabajo me cuesta), sino psicológicamente. Ya no entiendo a mucha juventud, signo inequívoco de que me estoy volviendo una carca sin retorno. El mundo gira demasiado deprisa para que yo entienda de qué va el rollo.
Este es un mail que ciercula por la red y que hoy me ha hecho llegar mi amiga Nuri, que tuvo la desgracia de compartir conmigo esa época tan difícil que es la adolescencia. La nuestra no fue especialmente problemática, todo hay que decirlo.
El mail es un poco largo, pero quería dejarlo plasmado para la posteridad.
Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, la goma o el rescate y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color. Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice.
Se nos ha etiquetado de generación X, y tuvimos que tragarnos “bodrios” como: Reality Bites, Melrose place o Sensación de vivir ( te gustaron en su momento, vuélvelas a ver, verás que chasco). Lloramos con la muerte de Chanquete, con la puta madre de Marco que no aparecía con las putadas de la Señorita Rottenmayer. Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que nos reímos de un anuncio que decía que si el Madrid era otra vez campeón de Europa, que durante un tiempo tuvimos al baloncesto como el primero de los deportes. (nota de la bloggera: esto me ha hecho especialmente gracia)
Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida; nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años.
Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso, los últimos en hacer bup y cou, los pioneros de la E.S.O. Hemos sido las cobayas en el programa educativo, somos los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT y a los que menos les cuesta tirarnos del trabajo… Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico.
Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa, vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yelsin borracho tocarle el culo a una secretaria; los de nuestra generación fueron a la guerra (Bosnia, etc.) cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos OTAN no bases fuera, sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre. Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el Spectrum, odiamos a Bill Gates, vimos los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre.
Somos la generación de Espinete, Don Pimpón y Chema el “panaderofarlopero”. Los q recordamos a Enrique del Pozo cantando con ana (abuelitodimetu…) Los mundos de Yupi y las pesetas rubias. Nos emocionamos con superman, ET o En busca del Arca Perdida. Comíamos Phosquitos y los Tigretones eran lo mejor, aunque aquello que empezaba (algo llamado Bollycao) no estaba del todo mal.
Somos la generación del “El coche fantástico”, “Oliver y Benjí…….. La generación que se cansó de ver las mamachichos. La generación a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de vendernos que España es favorita para un mundial. La última generación que veía a su padre poner la baca del coche hasta el culo de maletas para ir de vacaciones.
La última generación de las litronas y los porros, y qué coño, la última generación cuerda que ha habido. Este correo está dedicado a las personas que nacieron entre 1980 y 1990. La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia!!!!
Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes: Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad, sin sillitas especiales y sin air-bags, hacíamos viajes de más de 3h sin descanso con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo. [yo añadiría: en nuestra época todos los productos tenían colorantes y conservantes… y mira… seguimos vivos].
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces. No había móviles. Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos.
Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas!!! Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente (o los mas afortunados con Orión).
Y ligábamos con las niñ@s jugando a beso, verdad y atrevimiento o al conejo de la suerte, no en un chat diciendo “: )” “: D” “: P”.. Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo y te callabas.
Tuvimos libertad, fracaso, respeto, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
Este es un mail que ciercula por la red y que hoy me ha hecho llegar mi amiga Nuri, que tuvo la desgracia de compartir conmigo esa época tan difícil que es la adolescencia. La nuestra no fue especialmente problemática, todo hay que decirlo.
El mail es un poco largo, pero quería dejarlo plasmado para la posteridad.
Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, la goma o el rescate y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color. Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice.
Se nos ha etiquetado de generación X, y tuvimos que tragarnos “bodrios” como: Reality Bites, Melrose place o Sensación de vivir ( te gustaron en su momento, vuélvelas a ver, verás que chasco). Lloramos con la muerte de Chanquete, con la puta madre de Marco que no aparecía con las putadas de la Señorita Rottenmayer. Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que nos reímos de un anuncio que decía que si el Madrid era otra vez campeón de Europa, que durante un tiempo tuvimos al baloncesto como el primero de los deportes. (nota de la bloggera: esto me ha hecho especialmente gracia)
Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida; nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años.
Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso, los últimos en hacer bup y cou, los pioneros de la E.S.O. Hemos sido las cobayas en el programa educativo, somos los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT y a los que menos les cuesta tirarnos del trabajo… Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico.
Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa, vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yelsin borracho tocarle el culo a una secretaria; los de nuestra generación fueron a la guerra (Bosnia, etc.) cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos OTAN no bases fuera, sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre. Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el Spectrum, odiamos a Bill Gates, vimos los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre.
Somos la generación de Espinete, Don Pimpón y Chema el “panaderofarlopero”. Los q recordamos a Enrique del Pozo cantando con ana (abuelitodimetu…) Los mundos de Yupi y las pesetas rubias. Nos emocionamos con superman, ET o En busca del Arca Perdida. Comíamos Phosquitos y los Tigretones eran lo mejor, aunque aquello que empezaba (algo llamado Bollycao) no estaba del todo mal.
Somos la generación del “El coche fantástico”, “Oliver y Benjí…….. La generación que se cansó de ver las mamachichos. La generación a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de vendernos que España es favorita para un mundial. La última generación que veía a su padre poner la baca del coche hasta el culo de maletas para ir de vacaciones.
La última generación de las litronas y los porros, y qué coño, la última generación cuerda que ha habido. Este correo está dedicado a las personas que nacieron entre 1980 y 1990. La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia!!!!
Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes: Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad, sin sillitas especiales y sin air-bags, hacíamos viajes de más de 3h sin descanso con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo. [yo añadiría: en nuestra época todos los productos tenían colorantes y conservantes… y mira… seguimos vivos].
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces. No había móviles. Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos.
Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas!!! Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente (o los mas afortunados con Orión).
Y ligábamos con las niñ@s jugando a beso, verdad y atrevimiento o al conejo de la suerte, no en un chat diciendo “: )” “: D” “: P”.. Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo y te callabas.
Tuvimos libertad, fracaso, respeto, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
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